Feeds:
Entradas
Comentarios

Egocentrismo

Hoy la profesora de Artes analizó mi letra. No sé donde lo habrá aprendido, dijo que observando. Me gustaría aprender. Me dijo varias cosas muy ciertas: que soy tímida, pasiva (me dejo llevar), prefiero pasar desapercibida. Y que soy egocéntrica.

Dijo que “un poco”, pero igual fue un golpe, lo admito, dicho en voz alta y frente a todos. Pero lo peor fue que recibió apoyo inmediato:

-¡Sí, ella es egocéntrica! -saltó una compañera de curso.

La miré fijo. Ella es la misma que me trató de “especial” el año pasado. Este año nos hemos llevado mejor, hemos hablado sin problemas. No es que alguna vez nos hayamos agarrado, pero muchas veces francamente he querido taparla a insultos. No lo he hecho porque… no sé por qué. Por que he logrado morderme la lengua, supongo. Su problema es, según yo y otros, que tiene el ego demasiado alto y a ella los insultos le resbalan, y por lo tanto cree que a todos les pasa lo mismo, se cree con derecho a decirlo todo sobre todos. Por eso me cae mal.

Dolió, e intenté disimularlo (para variar. Este orgullo hiperbólico que me prohíbe demostrar sentimientos que me hagan parecer vulnerable. Odio sentirme frágil frente a otros.). Me quedé después de esa clase y hablé con mi profesora, no para protestar, sino que para analizarlo. Tiene razón, me parece, y creo que se debe más que nada a mi aislamiento del grupo-curso. Son el único curso que conozco, pero tenemos idiosincrasias diferentes. Siento que no puedo ser yo porque se reirían de mí. Le tengo miedo al ridículo, lo admito y sé que es un problema; traumas resultos de que mi hermana se riera de mis errores cuando era chica. No es su culpa, ella igual era chica.

Pero esto me ha planteado cuestiones interesantes; “interesantes” no porque realmente quiera ahondar en esto, sino porque son importantes y necesarias y aplicadas no sólo a mí.

He pensado siempre que en la Universidad encontraré gente que me entienda, gente más parecida a mí. Vivo con ese sueño, por eso quiero terminar el colegio (o instituto. Colegio aquí es donde van alumnos de 6 a 18 años, si así me entienden; los 12 años de educación conjunta antes de la Universidad): encontrar a gente que vea el mundo de forma similar a mí. Quiero terminar este año. Pronto. Pero, ¿y si no es así? ¿Qué queda de mi anhelo, de mi necesidad de comprensión? La verdad es que no puedo seguir poniendo pretextos o aplazando esto.

Pero me da miedo, porque soy pasiva, porque me he pasado la vida con ellos, porque estoy atada a ellos, por la costumbre, porque son personas que veo todos los días y de quienes no me puedo librar. Algo así como la familia: gente a la que uno no escoge, pero no puedes abandonar. No me imagino que si intento cambiar lo entiendan, no creo que me ayuden en eso. No lo han hecho antes, cuando en mi búsqueda de perfección interna (de ser más generosa, de ser más amable, de criticar menos) me esfuerzo y ellos se ríen y se siguen burlando. No ven lo que intento hacer y yo no me decido a explicarlo. Se reirían más. Se ríen de cosas que yo aprecio y valoro. Les doy tanta importancia porque son lo único que conozco y como ya dije estoy atada a ellos.

Me he envuelvo en una coraza, un muro. Me volví indiferente, me volví hacía mí misma. Escogí ponerme ante los demás en mi lista de prioridades para sobrevivir. En algo tienen razón los alumnos de un colegio cercano: la vida es cruel. O sea, no lo veo como ellos, no en un sentido competitivo y ambicioso (carezco por completo de ambición monetaria) sino emocional: hay que hacer cosas para mí y por mí, porque nadie va a vivir mi vida por mí, nadie va a esforzarse para que yo me sienta feliz. No saben quién soy y me entristece pensarlo, porque he pasado con algunos casi 14 años. ¡Catorce años! Y creo que estoy totalemente desligada de muchos. Isra y Ronan, cada uno por su lado, lamentan no haber forjado lazos con compañeros de carrera (o lo que sea) en los 3 o 4 años que pasaron juntos, ya no me acuerdo cuánto. Yo he pasado tanto eimpo con ellos, y he hablado con todos, pero a la hora “de”, creo que no nos hemos compenetrado. Y suplí su falta de comprensión con egocentrismo. No digo que sea su culpa, ni siquiera mía. Somos como somos, éramos como éramos y no supe enfrentarlo. Ahora ya no sé cómo volver atrás, romper los nudos de la costumbre, como botar el muro y ser yo. Estoy acostumbrada a esto, pero tengo que cambiar, antes de que sea muy tarde.

No intento defender como soy, porque de entrada no me gusta. Es algo que nunca quise ser. Simplemente intento explicarme de donde salió, por qué soy así. Tampoco quiero sonar malagradecida: son un gran curso, un grupo muy cariñoso y unido. En mi colegio (gracias a Dios) no hay abusones, ni gente mala (en un sentido casi de cuento infantil xD). En ese sentido es el mejor colegio de la ciudad (y posiblemente de la vecina también). Agradezco todo eso, no quiero ni imaginar como estaría de haber estado en uno de esos colegios llenos de grupitos, niñas lindas y pesadas, matones (tipo película gringa). No son malos conmigo, no como podría sonar. Tampoco son perfectos, a veces son crueles con actitudes que no entienden y con personas que no lo merecen. Hay pequeñas cosas que duelen, a veces, pero el hecho es que los quiero mucho. Como una familia. Porque sumando y sumando son buenas personas y no los cambiaría -su único problema es que son chicos. Quizá eso mismo es lo que nos distancia tanto. Sé que podrían ser mucho peores.

Bueno, y eso de volver a ser yo es lo que me trae nuevas preguntas. ¿Quién soy yo, realmente? Porque los cambios operados en mí (mi celo por mi privacidad; mi renuencia a mostrar sentimientos, a parecer vulnerable, a quedar en ridículo; mi miedo a salir herida) son profundos y significativos. Me pregunto cómo afectará esto a mi vida futura, me pregunto sinceramente cuán dañado o mutilado estará mi ser. Me siento mutilada. Me entristezco hondamente al pensar en cómo las circunstancias que rodean una vida afectan su devenir, como cambia lo que debió o pudo llegar a ser; cómo alguien luminoso y alegre puede convertirse en un ser oscuro y melancólico.

Siento pena por todas las vidas realmente mutiladas y truncadas por un hecho fortuito, por un accidente. Es como le muerte de un niño o un joven o incluso un anciano que tiene sueños, que deseó, debió llegar a ser algo y no pudo. Pero quizá el devenir es peor, porque se sigue vivo y el futuro posible sigue ahí, ahora inalcanzable.

No quiero ser así, debo cambiar. Tengo la oportunidad de reinventarme cuando esté en Alemania y quiero hacerlo. ¿Pero que sería de mí sin esa oportunidad?

Altazor, ¿por qué perdiste tu primera serenidad?
¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa
Con la espada en la mano?
¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos
como el adorno de un dios?
¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?
Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir.

(Vicente Huidobro, “Altazor”, 1931)

Cobardía

Sigo reviviendo viejos clásicos. Acabo de releer este y me gustó, el final sobre todo. Lo escribí en julio del año pasado.

Creía que yo le interesaba a alguien, Al final no quedó en nada, para variar. Me equivoqué, para variar.

¡Como puede cambiar el paisaje mental de alguien! Aunque todavía sostengo que el amor es lo único que me importa y lo único a lo que temo.

Quizá mi segundo nobre debió ser “Amaranta”. (Alusión a Cien Años de Soledad)

——-

Es curioso:
lo único que parece importarme,
lo único que parece hacer mi mundo girar,
es lo único a lo que le tengo miedo.

Es lógico por un lado,
pero eso no disminuye mi frustración,
no disminuye mi miedo a sostener la mirada, sonreír,
acercarme a hablar, a conocer….

Cobarde, me digo, me dije y me diré.

Cobarde soy, porque es el único ámbito
en que la humillación no se va de mi memoria.

Lo único que parece importarme
es lo único que puede lastimarme.

Mi orgullo es el problema,
mi miedo a equivocarme frente a los demás;
mi idealismo es el problema,
la idea subconsciente de que todo debería ocurrir por sí solo;
mi miedo al rechazo es el problema,
porque no hay nada peor para mí.

No sabes lo raro que es para mí
voltear y encontrarme con otros ojos
que me miraban y ahora se esconden;
o cruzar la mirada todo el tiempo
con alguien con quien jamás he hablado.

Y no sabes cuánto me asusta arriesgarme
y correr riesgo de decepcionarme.

¿O es todo la “fiebre ocular” de nuevo?

¿Es que sólo veo lo que quiero ver?

¡Cuántas veces me ha pasado…!

Me quiero bastante,
lo suficiente diría para alguien como yo
para alguien raro, distante, incomprendido;
porque, por lo que he visto en todos lados,
por lo que sé,
por lo que he vivido,
sé que gente así
ha de quererse o morir,
ha de aceptarse o morir,
porque, ¡cuán difícil es obtener cariño del “resto”!

Y por lo que sé,
por lo que he vivido,
sé que gente como yo no resalta
para el “resto”, al menos.

Maldito idealismo, siempre soñando,
aferrándome a la idea de que algún día,
eventualmente,
llegará alguien,
un príncipe azul,
un galán de telenovela a quién eso no le importará.

Maldita propaganda
de un amor ideal.

La vida es más cruel,
menos repetitiva,
más extraña,
más inesperada
y menos predecible que cualquier historia.
Es un juego continuo de “todo o nada”,
de “ahora o nunca”;
de errores que no se pueden corregir,
de arrepentimientos sin remedio,
de felicidades inexplicables,
de sonrisas enigmáticas,
de llanto de alegría y risa de dolor,
de oportunidades únicas,
de movimientos torpes,
de errores para aprender,
de miradas que dicen más que mil palabras,
de miedo a arriesgarse,
de inseguridad,
de honor desapercibido,
de generosidad olvidada,
de amor forzado y amor amordazado,
de amor inútil y desperdiciado,
de sueños que mueren como hojas, tapizan el suelo
para sueños que vendrán la próxima primavera;
de ruiseñores muertos, de golondrinas desaparecidas,
de luces y sombras,
de valores estéticos,
de ojos que se apartan y ojos que vuelven,
de ningún absoluto, de todos los imposibles,
de corazones rotos y corazones henchidos,
de manos tendidas y manos esquivas.

De todo…
y de nada…
y un poco de los dos.

Lafken.

Fitter Happier?

Lo siento, simplemente sentí el impulso de escribirlo en inglés. ¿Debería traducirlo?

——–
Just hanging around today. Good, not talking too much.

Just… good. OK.

No obsetionating (no idea if that word exists or if it’s well-written) ideas, no delirium, no strong feelings. I’m floating in liquid, in a quiet place. All just smooth, calmed, steady. Silence within. One of those rare days that I feel “normal”. Or almost.

Boring but good. Sometimes I think it’d be nice to have more of these days.

Boring.
Maybe it wouldn’t be such a great idea.
Maybe it’s them. Sometimes -more often lately- I wish to just go, to end school once and for all. And leave.

I’m not all that sure. Would I really, really like to be (in Radiohead’s words) “a pig in a cage on antibiotics”? A really odd metaphore (but then again, it’s Radiohead [and I love them]) , but that’s not the point. Would I’d be happier being all that?

Honestly, I don’t think so. I believe it’s better to have moments and moments, just to stay awake. I hate rutine, monotony (not sure if that’s well-written).

I understand them, Radiohead. I agree.

I supouse you don’t understand shit, so here are the lirycs:

Fitter, happier,
more productive,

comfortable,

not drinking too much,

regular exercise at the gym (3 days a week),

getting on better with your associate employee contemporaries,

at ease,

eating well (no more microwave dinners and saturated fats),
a patient better driver,
a safer car (baby smiling in back seat),

sleeping well (no bad dreams),

no paranoia,

careful to all animals (never washing spiders down the plughole),

keep in contact with old friends (enjoy a drink now and then),

will frequently check credit at (moral) bank (hole in wall),

favours for favours,

fond but not in love,

charity standing orders,

on sundays ring road supermarket

(no killing moths or putting boiling water on the ants),

car wash (also on sundays),

no longer afraid of the dark

or midday shadows,

nothing so ridiculously teenage and desperate,

nothing so childish;

at a better pace,

slower and more calculated

-no chance of escape-,

now self-employed,

concerned (but powerless),

an empowered and informed member of society (pragmatism not idealism),

will not cry in public,

less chance of illness,

tires that grip in the wet (shot of baby strapped in back seat),

a good memory,

still cries at a good film,

still kisses with saliva,

no longer empty and frantic,

like a cat

tied to a stick,

that’s driven into

frozen winter shit (the ability to laugh at weakness),

calm,

fitter, healthier and more productive,

a pig

in a cage

on antibiotics.

(Radiohead - Album “OK Computer” - Fitter Happier)

Sombras

Esto es un intento de poema que escribí hoy para un amigo (lo necesitaba para clase de castellano el muy vago ¬¬). Quedó… piola. No es el tipo de cosas que yo escribo, porque escribo (intentos de) poesía (no me creo poeta) cuando siento algo fuerte o tengo inspiración real. Una inspiración inventada, robándole una frase a una amiga.

Tampoco es el tipo de tema del que usualemte escribo.

Ella no tiene sombra
dice que la abandonó hace un año,
dice que tomó a la mía de la mano

y se fueron a volar,
a correr, a buscar,
a la playa, al bosque,
a la montaña,
al mundo.

Lo que ella no sabe
es que su sombra tomó a la mía

y de la mano
se juntaron

y me cegaron.

OK, ya sé que es depre (y ya dije ES UN INTENTO DE POEMA), pero es que Gab no es precisamente del tipo feliz por la vida. Pero no me importa, lo adoro como a un hermanito =D.

Take care.

Lafken.

Bueno, reviviendo clásicos (y porque Isra sólo me escribe cuando actualizo xD mentira) aquí hay una versión arreglada de algo que escribí en mi fotolog. en mayo del año pasado:

Quisiera tener una foto del otoño
como la otra vez que estaba sentado en el auto, esperando
y veía como caían las hojas amarillas de los álamos, pensando “tengo que sacarle una foto a esto”.
Pero no tenía cámara…. Cueck!

Hay algo del otoño que no me gusta, como que me recuerda algo vago y desagradable, aunque no sé que es.
Será porque me parece la muerte del año, la decadencia y agonía lenta….
Dios sabe que no hay cosa que me desagrade más que la decadencia.
(…orgullo, orgullo…)
Pero algo tiene el aire, el olor a otoño que me hace pensar en angustia, en desesperación. Es raro… aunque es lindo el otoño, no lo niego.

¿Será eso? O quizá es que me recuerda que se viene el invierno (a veces creo que no debería haber tanto preámbulo y debería ser invierno y punto), pero todavía no, “con calma, socia” dice.
Fuckin’ clima del sur ¬¬.

No sé que sea, en realidad no importa. Son voladas mías ^^.
Tengo esa manía d las lecturas heroicas (fantasía heroica)
o romántica, no sé de dónde lo habré sacado, de darle una cara, actitud, color y aroma a las estaciones.

No me hagan caso.

Pero en fin, cuando estaba en el auto, esperando y mirando las hojas me acordé de esto:
“Ai! Laurië lantar lassi súrinnen.
Yéni únotimë ve ramar aldaron (…)”

Es un fragmento d J. R. R. Tolkien,
de ESdlA, La Comunidad del Anillo. Significa aproximadamente:
“Ah! Cómo el oro caen las hojas en el viento.
Años incontables como las alas de los árboles (…)”


Ya no siento así, ya no me parece tan terrible el otoño. Los días son más largos, hay hojas de colores. Quizá mi orgullo ha ido cediendo.

Pero también es verdad que casi no veo el mundo porque me la paso en el colegio: ya no camino a mi casa y salgo tarde. Eh, bueno, el precio del estar en el último año. Quiero que termine (aunque ya pasó la crisis de antes, todo bien, no se preocupen) porque el horario es horrible y no tengo tiempo para nada. Pero creo que ahora las cosas van a mejorar bastante.

No pierdo el optimismo =D.

(Foto robada de Windows Vista)

Lafken

Días difíciles

Estos días estoy algo inquieta. Me siento mal, fuera de lugar.

Creo que es mejor callar, porque si hablo… lo más probable es que salgan culebras de mi boca. Toda una gorgona.

También estoy casi al borde de la depresión… No quiero ir a clases, no tengo tiempo ni ganas de nada.

Quiero hacerme un ovillito y dormir. Y olvidarme de mis sempiternas dudas de si soy una buena persona, si estoy haciendo lo correcto. Cuando creo que sí, me critican. Entonces me vuelvo mordaz y me odio, porque no soy buena. No en escencia, no sin morderme la lengua y controlar cada cosa que hago.

Pero nunca es suficiente.

Nunca. Siempre hay algo que hago mal, algo en lo que soy mala. Y me harto y trato mal, me suelto un rato. Y luego me arrepiento de mi arrebato. Debería ser más constante, o cambiar desde más adentro.

No quiero saber nada de nadie.
No quiero hablar más por unos días.
Pero mañana tengo colegio. Y no quiero enfrentarlos.

Siempre hay algo que hago mal. No intento contentarlos, sino contentarme a mí misma. Y no puedo.
Quizá sea demasiado perfeccionista; pero sé que no podría sentirme bien si me dejo ser egoísta y arbitraria y caprichosa y todas esas cosas que evito.

Uf.

Autorretrato

Lo siguiente fue el resultado de una actividad de una clase; supuestamente debía ser un autorretrato, pero no puse ninguna descripción física. Por lo tanto, es sólo una etopeya.

Enjoy!

Hoy puedo decir que soy:
Demasiado mordaz y sensible,
empollona, siempre interviniendo en asuntos que conozco,
exigente y perfeccionista, y floja y descuidada,
una mezcla de cosas que no tiene sentido, una contradicción en mí misma,
un poco loca y demasiado racional,
ilógica, sentimental, orgullosa por sobre todas las cosas,
indiferente por vocación y elección,
vivo inmersa en un mundo de fantasía, un cuento de caballeros, y de alcohol y droga,
melancólica de cosas que nunca fueron,
reflexiva y teórica en exceso,
un codero en el rebaño, pero de lana negra,
rebelde en esencia, idealista hasta el alma,
insegura, reprimida, optimista o pesimista según el día,
eterna esperanzada, de buena suerte general,
sin suerte en el juego ni en el amor,
indecisa, narcisista, chupa-medias,
atormentada por utopías éticas,
atea y existencialista en parte,
buscadora de un sentido, de perfección y simetría
y el camino del medio,
guardadora de secretos que olvido,
de buenas intenciones, pero de palabras cortantes,
tímida, pava,
sin ambiciones de dinero ni fama,
auto-crítica, aunque transigente,
amiga silenciosa y distante, pero fiel,
aficionada a hablar de mí,
desordenada aunque odio el desorden,
pomposa, pecadora de gula,
arrogante, amante de la humildad,
sincera,
alegre por dentro y en privado,
feliz por pequeñas cosas,
romántica eterna, pero nunca cursi,
alguien que intenta aprender de los errores, aunque vuelva a caer en el mismo hoyo,
buscadora del lado positivo, guardadora de mis opiniones y juicios,
reservada, introvertida, nada depresiva ni aventurera, sedentaria,
cobarde en lo que me importa,
nada rencorosa, intolerante con ciertas actitudes,
desconocedora del Manual de Carreño, culta de TV,
una enmascarada 24/7,
olvidada del alemán y amante del inglés,
enamorada de los amores platónicos y de la vida,
inconforme con mi cuerpo, pero sin que me importe,
feliz de ser yo.

Test en la BBC

Vagando por el blog de Lali (ver mis links) encontré un test que mide la velocidad de tus reflejos. Retrocedí un poco en la página de la BBC y encontré un test bastante bueno, aquí les dejo el link.

Mi resultado me gustó mucho. Aquí lo agrego (ahora traducido):

Eres una Pacificadora (Peacemaker)

Los cuatro aspectos que definen este tipo de personalidad son:

Spontaneous, Facts, Hearts and Introvert

Los
Pacificadores son el grupo más inclinado a decir que no les gusta leer libros de historia, según una encuesta del Reino Unido.

Espontáneos - Hechos - Sentimientos - Introvertidos

Resumen de los Pacificadores:

  • Valoran la libertad personal.
  • Particularmente sensibles a los sentimientos de otros.
  • Se ven a sí mismos como estables, gentiles y piadosos.
  • Otros pueden confundir su naturaleza tranquila con debilidad.

Más sobre los Pacificadores:

Los Pacificadores se enfocan en el presente y disfrutan ayudando a los demás en formas prácticas. Son sensibles al mundo a su alrededor y sienten una tranquila alegría por la gente y la naturaleza, especialmente los animales. Los Pacificadores valoran las relaciones cercanas, pero a los demás puede tomarles un tiempo llegar a conocerlos.

Los Pacificadores viven bajo cierto número de valores personales, y se esfuerzan mucho en reflejarlos en su vida diaria. Se inclinan a apoyar una actividad más que a organizarla. Cuando se encuentran en posiciones de liderazgo, observan en silencio y lideran siguiendo ejemplos.

En situaciones en las cuales no pueden usar sus habilidades o no son apreciados, los Pacificadores se retiran y se vuelven auto-críticos. Bajo un intenso estrés, los Pacificadores pueden volverse aun más críticos consigo mismos y con los demás y hacer duras críticas por asuntos menores.

Los Pacificadores tienden a demostrar cuanto les importa alguien ayudándolo de una forma práctica más que expresando sus sentimientos con palabras.

Carreras de los Pacificadores:

Los Pacificadores usualmente se sienten atraídos hacia trabajos que les permiten servir a otros y requieren mucha atención a detalles.

—-
A mí sí me gustan los libros de historia, aunque no he leído muchos. Me encanta la historia universal.

Y también me llama la atención que los británicos hacen encuestas para todo =).

De vuelta a clases

(Un desahogo irrelevante)

Ha sido la peor vuelta a clases que he tenido. Caí en negación, me rehusé a asumir que se me habían acabado las vacaciones. ¿Por qué? Porque este año se prevee pesado a morir…

Clases de 8:00 hasta las 18:00 o 17:10 o 15:30 (un viernes!!!) es mucho. Sólo salgo temprano un día. Para más remate aún no sé si acaso me voy de intercambio (por un año) porque aún no me dicen nada desde la AFS. No sé si me voy o no, ni a qué país. Antes de ayer les envié un mail todo miel y zalamerías (admito que siempre doy rodeos al escribirle a alguien, porque a falta de un tono de voz hay cosas que pueden sonar muy pesadas, pero odio escribir cosas así de mamonas) preguntando cuando podría saberlo. Me complica no saber si me voy, porque si voy, entonces no me meto a preuniversitario; ¿para qué gastar esa plata?

¡Aj! He dormido como cuatro horas estas dos noches, porque se me quita el sueño alrededor de las 9 pm y va contra mis principios acostarme temprano.

Antes me aburría en mi casa, quería volver a clases; desde el año pasado que ya no. Ahora sólo quiero entrar a la U, estudiar algo que yo quiera sin tener que soportar a mi profe de matemáticas, sin tener que aprenderme fórmulas de física o quimica que no me servirán de nada a futuro. (Física me gusta, pero es la verdad).

Reporte: Post-Gira

Bueno, llegué ayer a medio día. Prendí el pc y revisé mis 3 mails (así es: 3), revisé mi flog, mi blog y jugué a los Sims 2. Le mostré mis compras a mi mamá y a mi primo, comenté algunas cosas.

La verdad, me siento como rara. Creo que debería sentirme distinta, debería experimentar algún cambio tras el viaje y no pasa nada. Por un lado lo sabía, sabía que me iban a preguntar “¿qué tal el viaje?” yo iba a contestar “bueno”, y se iban a intercambiar algunas preguntas de rigor y en eso quedaría, porque para los que se quedan han pasado sólo 12 días sin verme y nada más. Y sabía que la vuelta a la rutina no es difícil, que uno espera encontrar algo nuevo, algún cambio pero rara vez sucede y las nuevas luces pronto se apagan y todo queda igual que antes. Así es siempre tras cada campamento scout, tras cada viaje.

Ahora es así también, como que todo es lo mismo, aunque algo distinto; mas esa sensación podría ser más fuerte, podrían haber más cambios. No sé, en realidad no debería ser así, porque no es que haya explorado mucho de mí en el viaje, no pasó nada que me sorprendiera (bueno, sí algunas cosas, pero ajenas a mí). Sólo sé que me siento algo intranquila bien en el fondo (como el zumbido de una abeja en una habitación contigua) y que quiero escribir algo aquí.

El viaje… no sé, lo pasé bien. Lo pasé bien, conocí lugares, conocí más a mis compañeros de curso (a los chicos bastante más, porque rara vez hablo con ellos. Diferencias fundamentales, creo). Pero creo que podría haber llegado a disfrutarlo más… es que somos distintos, ellos yo. Siempre fui agrandada, lo reconozco, siempre quise ser mayor de lo que era; porbablemente porque siempre fui la menor de mi familia, crecí rodeada de adultos. Siempre he ido más adelante que mis compañeros, empecé a salir a los 12, ellos a los 15-16… ya pasé por eso de querer salir cada fin de semana (aunque nunca me gustó mucho bailar, me siento torpe). Bueno, y además de ese punto… no sé, pensamos distinto, estamos en different pages, esa es la expresión que tengo en mente.

Los quiero mucho, es verdad, pero tenemos diferencias importantes en cuanto a actitudes y gustos. No los cambiaría por otros, pero a veces me gustaría que maduraran un poco más rápido para poder sentirme a gusto entre ellos como grupo-curso, como masa. Los quiero, pero siento que no me conocen ni me entienden. Aún recuerdo una vez, a fines del año pasado, cuando estabamos en clase de biología y todos estaban reunidos en torno a la profesora (es muy simpática ella) y yo estaba aparte, escribiendo algo para una amiga con quien tenía un… no diré problema, pero sí había una tirantez entre las dos. El caso es que yo estaba aparte, y la profesora interrogaba a todos sobre sus vidas personales (”¿Y ud. señor Mödinger? ¿A ud. quién le gusta, a ver?”) y yo me reía desde lejos. El compañero en cuestion, para sacarse los pillos dijo: “Pregúntele a la Dani” o algo así. El caso es que la profe se volvió a mi:
“¿En serio? ¿Y ud., porque tan aparte?” me dijo con una mezcla de curiosidad y amabilidad. Yo sonreí e iba a responder que escribía algo, cuando una compañera intervino.
“Déjela, tante, ella es especial.”
Me la quedé mirando. No fue una burla ni tampoco lo dijo con claro desprecio; más bien sonó como si yo fuera un caso perdido, alguien a quien no valía la pena preguntarle porque estaba aparte.
“Esto escribiendo algo” respondí, aún mirándo a mi compañera y casi sin sonreír.

Bueno, ese es un ejemplo. Y en terrenos más amplios, creo que soy de los típicos niños que perdió algo de inocencia a causa de las peliculas e internet. Pero, en contraste, también soy una perpetua idealista, una eterna soñadora de un mundo de cuentos de hadas se podría decir, de un mundo más justo y más poético. Algo así como un cuento de caballeros, un mundo a lo Tolkien (y el Silmarillion es mi Biblia). Pero no sé en realidad que tanto tengo de ello, porque insisto en mezclar algo del mundo real en lo que escribo, insisto en imaginar escenas amargas y desesperanzadas, crueles a veces. Sin embargo, eso lo hago de forma más conciente, como para dejar de ser tan utópica, como para demostar(me) que sé de la existencia de la vida real, y porque la realidad aún me asombra. Por eso me encantan los libros de Stephen King: más que por el miedo y lo paranormal, porque muestra el mundo cotidiano sin romantizaciónes ni idealismos, muestra locura, comportamientos irracioneles, intolerancias, reacciones reales y que al leer se hacen obvias, pero que a mí jamás se me ocurriría escribir. Lo mismo Alberto Fuguet, aunque de él sólo he leido Mala Onda y Sobredósis.

Me he ido por las ramas y he escrito demasiado. Pero me siento mejor. Escribir es terapeutico y una necesidad, a veces.

Me largo, no es tarde (22:25) pero aún tengo sueño por recuperar del viaje. Y mañana vuelvo al colegio :’(.

Bueno, se agradecen comentarios de cualquiera que se anime a leer toda esta perorata que, lo más seguro, no le importa a nadie más que a mí.

Take care.

Lafken.




Entradas antiguas »