Tengo que dar las gracias a mucha gente
por quererme y soportarme.
Sé que no es tarea fácil.
Sé que soy poco tolerante y cortante a veces,
que nunca me involucro como debería
-me mantengo demasiado al margen por causa de una mala experiencia metiéndome en vidas ajenas (un cagüin de una mina que me traumó)-,
que nunca llamo,
que no sé consolar ni animar a alguien que llora o que está triste,
que a veces soy demasiado distante,
o me quedo en puras promesas de “nos juntamos un día”…
Soy poco tolerante y digo cosas mordaces, pesadas,
pero nunca me enojo de verdad cuando digo eso y me arrepiento enseguida.
Me pregunto cómo puedo ser tan pesada,
cómo pueden aguantarme o pasar por alto el tono cortante que a mí me dolería.
Nunca he querido herir a los que quiero, pero no puedo evitarlo.
Y sé que a veces mis intenciones son gentiles, pero no la forma de decirlo.
Mi enojo -en todo caso- no dura mucho tiempo ni soy rencorosa,
y me duele sentir un alejamiento que no puedo evitar, aunque sea por un día
porque no doy mi cariño -el de verdad- a cualquiera
y me apego demasiado a los que quiero
-y no lo demuestro, lo que es peor-
no necesito verlos a cada minuto,
pero una palabra cortante o un alejamiento -en una mirada, en la voz-
me duele más que un mes de ausencia.
Vivo atormentada del sentido -como diría Fito Paez-
repasando mentalmente cada palabra dicha, cada gesto, cada acción que hago.
Pienso demasiado.
Y creo que hay gente que me quiere, pero no sabe del todo cómo soy.
Y eso es mi culpa, claro está
yo me escondo.
Y no creo que sepan nunca qué pasa por mi cabeza
ni se den cuenta de mis formas torpes de demostrar cariño,
más allá de los abrazos trillados y todo
porque he aprendido a ser más táctil, a abrazar, a besar en la mejilla y en la frente,
pero mi cariño siempre va en otras pequeñas cosas
más especiales.
En pasar tiempo juntos, en intentar hacer reír,
en escuchar, en buscarte para contarte algo que no le he dicho a nadie más,
en hablar…
y tratarlos mal…
Me arrepiento en el alma, pero no puedo evitarlo.
Por eso y más:
agradezco tener gente tolerante a mi alrededor,
gente que me quiere lo suficiente para entender que a veces es mejor dejarme ser.
Con todo mi cariño.

En esta vida hay que ser agradecido,bueno en esta y en todas si las hubiera jeje.
A mí me cuesta muchisímo demostrar cariño,afecto,no sé pero se me hace difícil y no digamos consolar a alguien que está sufriendo,me siento impotente ante estas situaciones.
Soy una persona bastante inaccesible y me cuesta mostrar emociones aunque las siente muy profundamente.
A mí me sucede que no se fingir,cuando algo no me interesa suelo pasar bastante y no muestro interés por cosas frívolas y a veces parezco(soy)muy ausente,melancólico.
La gente que te quiere de verdad te acepta tal y como eres al igual que nosotros debemos aceptar a los demás con sus virtudes y defectos.
Y..mmm..cómo llegué a tu blog?…no lo sé,no sabría decir pero apuesto por el azar porque el azar es caprichoso y esto de internet es como una corriente eléctrica que pasa de unos a otros….
Gracias por el “trozo” de El Cuervo,hacía tiempo que no lo recordaba y ne han dado ganas de leerlo…
Te dejo mi parte preferida y en castellano,para compensar…
“Que esta palabra sea la señal de nuestra separación,pájaro o demonio-grité incorporándome.
¡Vuelve a la tempestad y ribera plutoniana de la noche!
No dejes ni una pluma negra como prenda de la mentira que ha dicho tu alma.
¡Deja intacta mi soledad! ¡Aparta tu busto de mi puerta ¡
¡Aparta tu pico de mi corazón,aleja tu forma de mi puerta!
El cuervo dijo ‘nunca más’.”
Cuidate!!
Ah,se me olvidaba…NO LLUEVE ETERNAMENTE….