Escribí esto ayer en clases; es mi forma de renunciar a mi conejo blanco -platónico, como siempre-, un chico de ojos azules. Es mi parche-antes-de-la-herida, para no encapricharme de otra ilusión o no caer en un error.
——————————————————–
Ojos azules, no llores,
no llores ni te enamores.
Llorarás cuando me vaya,
cuando remedio no haya.
(Canción popular)
Supuso que debió suponerlo, y [...]